Consejos de etiqueta para viajeros de negocios en China

24 octubre, 2018 4 min

Para viajeros occidentales que llegan a China, aclimatarse al país no es simplemente una cuestión de adaptarse a ciertas costumbres y convenciones, sino también de encontrar una forma adecuada de interactuar. Hay grandes diferencias entre Occidente y Oriente que pueden hacer que un extranjero llegue siendo muy poco consciente de las sensibilidades culturales del destino, lo que rápidamente puede desembocar en una dinámica complicada y en oportunidades perdidas.

Hoy te traemos una serie de recomendaciones de etiqueta para causar la mejor impresión posible si tienes que viajar a China por motivos de negocios:

El encuentro
La primera cuestión por la que serás juzgado en China será la puntualidad. Procura llegar temprano a tu cita o reunión, ya que para los chinos llegar tarde es considerado una seria ofensa. Consejo: cuando reserves tu viaje, asegúrate de que el vuelo llega el día antes de tu reunión. Los aeropuertos de China son bastante conocidos por sus retrasos y puedes llevarte una desagradable sorpresa.

A pesar de que la asertividad es considerada positiva en algunos países, la población china da valor al respeto y la cortesía por encima de todo. Habla de forma lenta en un tono moderado y evita hacer muchos gestos con las manos. Nunca cortes a nadie que está hablando para hacerle una puntualización. Espera a que termine su intervención para intercambiar impresiones.

Para tu primer encuentro, trae una abundante cantidad de tarjetas de visita, ya que en China se intercambian de forma muy frecuente. Intenta tener un modelo en el que aparezca la información en chino por un lado y en inglés por el otro. Cuando vayas a dar tu tarjeta, preséntala con ambas manos y asegúrate de que la información en chino aparezca de frente y orientada hacia el destinatario de la tarjeta.

Cuando ellos te den su tarjeta, recógela con ambas manos, inspecciónala con interés y cuidadosamente guárdala en tu cartera o portatarjetas. No la guardes suelta en un bolsillo ni la trates como una pieza de cartón que vas a tirar en cuando salgas de la reunión.

Ten un detalle con tus partners chinos llevándoles un regalo, algo especial de tu país de origen que difícilmente puedan encontrar allí.
A los chinos les gusta construir de forma lenta y cuidadosa cualquier tipo de relación -un concepto conocido como guanxi-. Por eso es importante estar preparado para tener una conversación más personal que genere algún tipo de vínculo emocional antes de proceder a hacer negocios. Evita discusiones políticas y céntrate, por ejemplo, en las experiencias positivas que has vivido en China hasta ahora.

Un pecado capital a la hora de cerrar acuerdos: propiciar situaciones bochornosas o humillantes que puedan provocar que alguien quede mal. No digas nada que cause la impresión de que tú estás en una situación de poder respecto a ellos y lleva la conversación por el camino adecuado para evitar conflictos.

Hora de cenar

Un ingrediente típico en el arte de la negociación en China es la cena formal. Si te invitan a una de ellas, te presentamos aquí una serie de reglas que debes saber para sumergirte de lleno en esta auténtica experiencia cultural.

En primer lugar, tenemos que hablar del seating de la cena. Los invitados se sientan por orden jerárquico y el anfitrión o miembros de más alto rango se sitúan en la parte este de la sala o de frente a la entrada. No te sientes antes que ellos y déjales pedir la comida (es probable que el menú se encuentre en chino de todas formas).

Permite al anfitrión que coja sus palillos antes de tocar los tuyos. Lo mismo aplica a la bebida. Espera hasta que el anfitrión u otro invitado de rango superior hagan un brindis y bebe un sorbo cada vez que una persona estreche su vaso con el tuyo.

Lo más probable es que veas en el centro de la mesa una bandeja giratoria, de forma que los platos giren en lugar de tener que pasarlos de un comensal a otro. Es de buena educación probar un poco de cada uno de los platos cuando la bandeja se pare enfrente de ti.

No “acapares” los platos más caros (por ejemplo, la carne o el pescado) ni tomes la última ración de comida de un plato. No te termines del todo tu plato, pues es una señal de que aún tienes hambre y de que, por tanto, el anfitrión no está haciendo un buen trabajo.

Aunque no seas un experto, intenta comer con palillos (puede que no haya tenedores y cuchillos). Cuando descanses durante la comida, procura dejar los palillos en su lugar de reposo (si lo hay) o cuidadosamente al lado de tu plato. Una vez que termines, deja los palillos en la parte superior del plato o bol.

A pesar de que es responsabilidad del anfitrión encargarse de la cuenta, es considerado irrespetuoso no ofrecerse a pagar. Juega un rato e intenta pagar la cuenta antes de ceder y aceptar la hospitalidad del anfitrión. No importa lo cara que sea la cena. Permite a tu anfitrión pagarla. Si no, estarás insinuando que no puede permitírselo, por lo que le harías quedar mal.