Consejos para mantenerse sano durante el viaje corporativo

10 diciembre, 2018 4 min

Copas con clientes a altas horas de la noche. Comidas hipercalóricas en el aeropuerto. Semanas de ausencia de ejercicio. No obstante, esta vez, en lugar de centrarnos en las elecciones negativas que hacemos durante nuestros viajes y que pueden impactar en nuestro cuerpo de forma negativa, vamos a focalizar nuestra atención en lo positivo: las opciones saludables con las que contamos para no tener que lamentarnos en el futuro.

Puedes llevarlo contigo

Sabemos que cuando viajas por motivos de negocios lo importante es el trabajo, pero también es esencial dejar sitio en el equipaje para otras cuestiones. Por ejemplo, para evitar la bollería industrial en el aeropuerto, lleva contigo algún snack saludable, como fruta que no se magulle fácilmente, barritas energéticas o frutos secos. Unas bandas de resistencia en tu maleta para hacer algo de ejercicio no ocuparán apenas espacio, así como una máscara para dormir y unos tapones para los oídos para descansar adecuadamente durante el vuelo. Y hagas lo que hagas, no olvides el desinfectante de manos.

El aeropuerto es el nuevo gimnasio

Para aquellos a los que no les importa ser observados fijamente por otras personas, les ofrecemos una serie de ideas para aprovechar el aeropuerto como centro de entrenamiento. Una forma de quemar calorías de una forma no muy llamativa es dar unas vueltas por la terminal mientras realizas las llamadas pre-vuelo que tengas que hacer. O si tienes la suerte de estar en un aeropuerto con estudio de yoga o gimnasio, aprovéchalo. Agradecerás trabajar un poco los músculos que han estado quietos durante un vuelo de varias horas.

Si no tienes tiempo, sáltate el paso de arriba, pero, por ejemplo, haz uso de tus piernas para subir en lugar de usar las escaleras mecánicas, o incluso el ascensor.

Todas las calorías cuentan

Puede que estés lejos de casa, pero no te dejes llevar por el pensamiento típico de vacaciones de que esos alimentos hipercalóricos no afectarán a tu humor o a tu figura a largo plazo. En lugar de ello, toma decisiones razonables sobre lo que estás comiendo y usa una app para recibir una dosis de realidad de vez en cuando sobre cómo algunas selecciones de alimentos y de restaurantes pueden ser dañinas para tu salud.

Pero, ¿cuenta con un buen gimnasio?

Muchos viajeros de negocios eligen su alojamiento en función de la proximidad con el lugar en el que van a tener lugar sus reuniones. Pero otro factor que debería estar entre los más importantes es que el hotel cuente con un gimnasio en el que te sientas motivado para hacer ejercicio.

No, no cuenta con un buen gimmasio

Ok, puede que el centro de fitness no sea tan agradable como lo habías imaginado al ver las fotografías en la web del hotel. Pero eso no es excusa para evitar el ejercicio. Puedes hacerlo igualmente en la habitación, haciendo sentadillas, flexiones o zancadas. Para mantener tu corazón bombeando, sal fuera a correr un rato o a pasear en bicicleta. Esto último te permitirá, además, conocer un poco la ciudad en la que te encuentras.

El agua es tu mejor compañera de viaje

Puede que en algún momento te sientas tentado a tomar algo de alcohol, pero no olvides que el agua debería ser tu bebida de cabecera durante tus viajes. Es un poderoso elixir que puede reducir los efectos del jet lag, mejorar tu sistema inmunitario, frenar tu apetito o contribuir a hidratar tu piel después de la refrigeración seca del avión. Por cierto, no olvides que puedes llevar contigo una botella de agua y pasar el control de seguridad del aeropuerto si el agua está totalmente congelada. Además, una opción más simple y ecológica es llevar contigo una botella de acero inoxidable y llenarla una vez que hayas pasado el control.

Un momento Zen

Después de un largo día de trabajo y una cena con clientes, mereces una buena noche de sueño. Pero no hace falta que te digamos lo difícil que puede resultar descansar bien si te encuentras en otra zona horaria. Por ello, para intentar descansar bien es importante que apagues todos tus dispositivos, tomes una ducha caliente y te sacudas la tensión y la posible tortícolis del cuello con ejercicios de respiración. También puedes probar a tomar una taza de infusión de camomila. Y, si después de todo, no consigues dejar de dar vueltas en la cama, ¿qué tal si pasas un rato en el gimnasio del hotel para agotar tu energía acumulada?