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Ganarse la lealtad de los empleados a través de políticas de viajes corporativos centradas en el viajero

8 octubre, 2019 4 min

Los niveles de desempleo en todo el mundo continúan batiendo records, tanto para bien como para mal. Estados Unidos disfruta de la tasa de desempleo más baja de los últimos 50 años, un 3,6%. Japón y Alemania disfrutan de cifras aún más bajas, 2,4% y 3,4%, respectivamente, sin embargo, en España contamos con alrededor de un 13,8% de paro.

También estamos asistiendo a una alta rotación de personal. Una investigación realizada por Work Institute indica que aproximadamente uno de cada cuatro empleados dejó su trabajo en Estados Unidos en 2018 y los empleadores estadounidenses pagaron 600 mil millones de dólares en costes de facturación ese año. El mismo informe destaca que el 75% de esa rotación se podría haber evitado por parte de los empleadores.

Para abordar la alta demanda de trabajo que se genera en este entorno tan competitivo, muchas compañías están invirtiendo más recursos en la contratación y satisfacción de los empleados, sin embargo, algunas de ellas pueden no darse cuenta de lo mucho que influyen las políticas de viajes corporativos en todo esto.

Según el estudio “Los gastos ocultos de un programa de viajes centrado en los costes” que publicó American Express Global Business Travel en 2017, y en el que se entrevistó a 750 viajeros de negocios, resultó que el 84% afirmó estar interesado en trabajar para una compañía diferente que, aunque requiriese niveles de viaje similares, ofreciese una política de viajes más atractiva; un 83% dijo que la política de viajes de la nueva empresa sería, al menos, igual de importante, si no más, que el nuevo salario y responsabilidades. La investigación también concluyó que los viajeros bajo programas enfocados en los costes reportaron el doble de problemas que los viajeros bajo programas enfocados en los mismos.

Como lo ilustra el estudio del Work Institute, dos de las principales razones por las que los empleados de EEUU cambiaron de compañía en 2018 estaban relacionadas con la conciliación entre la vida laboral y el bienestar, dos componentes que pueden vincularse directamente con la experiencia de viaje de negocios de un empleado. Después de todo, muchos vuelos con escalas, noches fuera de casa y sin gozar de tiempo libre, pueden desgastar rápidamente la psique y la vida personal de una persona, sin mencionar que erosionan su productividad y rendimiento laboral general.

Empieza a ser necesario que alguien dentro del departamento de viajes corporativos ayude a los líderes de la compañía a comprender cómo el programa de viajes en sí puede utilizarse como una herramienta para retener y atraer a los mejores talentos. Aquellos que quieran convencer a la dirección sobre la necesidad de virar hacia un programa más centrado en el viajero pueden comenzar por desarrollar una investigación sobre las tasas de deserción y el coste de buscar un sustituto para un puesto de trabajo.

Según una investigación realizada por el Center for American Progress, reemplazar un empleado cualificado cuesta, de media, un 21% del salario anual del empleado. Sin embargo, el propio departamento de RRHH de la empresa debería ser capaz de proporcionar datos que ofrezcan un desglose más preciso de lo que le cuesta a la empresa reemplazar y formar a nuevos empleados, incluidos los viajeros frecuentes, que a menudo se encuentran entre los empleados de mejor desempeño de una organización.

Analizar los programas de viajes de otras compañías y compararlos con los propios, también puede ser una forma efectiva de transmitir a los managers la importancia de hacer que el programa sea más amigable para los viajeros, especialmente si esas otras empresas son competidoras de talento.

American Express Global Business Travel ofrece asesoramiento a la hora de analizar los aspectos del programa que pueden estar afectando negativamente la salud y la satisfacción de los viajeros, como el número de noches que están fuera de casa y la cantidad de vuelos que tienen que coger. También se analiza el bienestar general del viajero para que las empresas puedan ver cómo su programa, punto por punto, se puede mejorar.

Ir directamente a la fuente al encuestar a los viajeros frecuentes de la compañía puede ser otra forma efectiva de entender cómo se percibe un programa de viajes. El director de RRHH también puede compartir si los candidatos a empleos preguntan sobre los beneficios del programa de viajes corporativos durante las entrevistas y, de ser así, qué están deseando escuchar.

Una vez que se hayan reunido y analizado todos los datos, debería ser más cuántos cambios hay que hacer en el programa y qué áreas requieren más atención. El siguiente paso es priorizar y alinear los objetivos entre las partes interesadas y elaborar un plan para hacer que el programa sea más atractivo para los empleados actuales y potenciales.