Las tendencias clave que impactarán a los viajes en avión en 2020

8 enero, 2020 6 min

Si miramos hacia 2020, puede parecer que lo único de lo que podemos estar seguros es de la incertidumbre. Con el aumento de la volatilidad económica y geopolítica, es más importante que nunca que los equipos de compras de viajes corporativos cuenten con información relevante para apoyar su planificación.

A continuación se detallan algunas tendencias y perspectivas clave del Informe Air Monitor 2020 de American Express Global Business Travel (GBT).

El Informe Air Monitor ha sido desarrollado por el equipo de expertos en aviación de Global Business Consulting. Para conocer los escenarios previstos en cuanto a los precios de las rutas aéreas clave de todo el mundo, así como consejos de nuestro equipo sobre la creación de programas “ágiles” de contratación aérea, haz clic aquí.

Rendimiento de las aerolíneas

En general, el crecimiento global de la demanda de viajes se ha desacelerado en 2019 y es probable que continúe haciéndolo en 2020. Sin embargo, el crecimiento de la capacidad se desaceleró a un ritmo similar, lo que tan solo resultó en pequeños aumentos del factor de carga. Los crecientes precios del petróleo, los costes de la mano de obra e infraestructuras continúan reduciendo los márgenes, obligando a las aerolíneas a recuperar los costes a través de tarifas más altas y/o presionando a los pasajeros para aumentar la venta de servicios extra.

Sin embargo, la competencia feroz está restringiendo la capacidad de aumentar las tarifas.

Si bien el rendimiento de las tarifas en clase turista ha sido en gran medida estable en 2019, el de las tarifas premium han ideo en aumento desde 2017 debido a una mayor demanda comercial. Esto ha quedado patente sobre todo en vuelos de larga distancia y transatlánticos. Si los factores económicos y la reducción del comercio disminuyen la demanda entre los viajeros de negocios, se busca que los precios se amolden en consecuencia.

Low-cost, larga distancia

En el Informe Air Monitor del año pasado, las aerolíneas de larga distancia y bajo costo (LCC, por sus siglas en inglés) parecían preparadas para tener un impacto significativo en los viajes. Sin embargo, con la excepción de aquellas que prestan servicios interregionales en Asia-Pacífico, las LCC han fracasado en gran medida. A pesar de los sólidos resultados de Norwegian en el tercer trimestre de 2019, el fracaso de varias LCC de largo alcance, incluyendo Primera y XL Airways, ha arrojado dudas sobre la viabilidad de este modelo en el futuro.

2020 podría presentar aún más retos para las LCC de largo alcance. Si bien los operadores principales pueden haber reaccionado de forma exagerada ante la amenaza de los LCC de larga distancia, en la actualidad están adoptando un enfoque más medido. Lufthansa ha retirado su marca Eurowings LCC; e IAG está haciendo lo mismo con LEVEL. En las rutas de corto recorrido es una historia diferente, ya que las LCC continúan prosperando y haciendo presión a las aerolíneas principals.

Segmentación de tarifas

La segmentación de tarifas continúa creciendo y evolucionando como una forma en que los operadores satisfacen simultáneamente diferentes necesidades y presupuestos, y responden, además, al desafío competitivo que plantean los LCC. El precio de las tarifas básicas generalmente, cercano al que solían tener las tarifas estándar, ha permitido derivar a más pasajeros a una tarifa más alta. De hecho, algunos operadores de Estados Unidos han descubierto que un gran porcentaje de clientes finalmente pasa de la tarifa básica / desagregada a una tarifa estándar más rentable.

La segmentación de tarifas no se limita a la clase turista: Emirates se convirtió recientemente en la primera aerolínea en ofrecer tarifas desagregadas de clase business, mientras que Lufthansa planea cobrar una prima por algunos asientos de clase business (como el “trono”) en su nuevo 777x. Es previsible que otros operadores sigan este camino en algún momento. Para las compañías, la disponibilidad de asientos de clase business con tarifas más baratas puede ofrecer nuevas oportunidades en las negociaciones con los operadores.

Venta a cliente final

Las estrategias variables de venta de las aerolíneas presentan desafíos para quienes gestionan programas de viajes corporativos. Algunas aerolíneas han optado por eliminar las tarifas de los GDS y / o añadir recargos de distribución a los billetes.

El estándar de tecnología API conocido como New Distribution Capability (NDC, por sus siglas en inglés) a menudo se ha citado de manera equivocada como necesario para realizar estos movimientos, pero, de hecho, retener contenido o cobrar tarifas son decisiones comerciales de las aerolíneas, no el resultado de NDC. GBT está a la vanguardia a la hora de trabajar con los GDS para que el contenido habilitado para NDC esté disponible para los equipos de compras. GBT ha unido fuerzas con muchas aerolíneas de todo el mundo en iniciativas conjuntas de venta, basadas en principios básicos de distribución: contenido agregado y transparente; simplicidad para los usuarios; eficiencia de costes; y capacidades de servicio, todo lo cual ayuda a añadir valor a los equipos de compras.

Problemas en aeronaves

La retirada del 737 MAX en marzo de 2019 después de dos accidentes fatales ha tenido un impacto significativo en las aerolíneas, obligando a muchas a cancelar rutas o retrasar el retiro de aviones más antiguos. Para algunos operadores, especialmente Southwest y Ryanair, la ausencia del 737 MAX ha dificultado el aumento de la capacidad. Los plazos para la vuelta del 737 MAX se han retrasado en varias ocasiones, creando incertidumbre y haciendo presión en los ingresos de las aerolíneas.

Otro problema con el pickle fork en los Boeing 737NG (una estructura que une el ala con el fuselaje) ha dejado en tierra a varios aviones a finales de 2019. Esta situación provocará una acumulación de miseria adicional en las aerolíneas con grandes flotas 737 que ya estaban luchando con el impacto en la capacidad debido a la paralización del 737 MAX.

Sostenibilidad

La preocupación en torno a los viajes aéreos y el cambio climático está empezando a surgir, especialmente en Europa. En la segunda mitad de 2019, ha habido una creciente cobertura de los medios sobre el impacto ambiental de los viajes en avión. El fenómeno flygskam (literalmente “vergüenza de volar”) en Escandinavia es producto de la creciente preocupación por las emisiones de CO2 de la aviación. Muchas de las aerolíneas más grandes del mundo, incluyendo Lufthansa, Qantas, United y Delta, han introducido recargos en sus tarifas para la compensación de emisiones de carbono, o biocombustibles. Subiendo la apuesta, EasyJet ha anunciado que será “carbono neutral”, compensando las emisiones invirtiendo en proyectos forestales, de energía renovable y de agua.

Los organismos reguladores también están cada vez más interesados en el tema: en 2019, el presidente francés Emmanuel Macron propuso un impuesto a los combustibles para aviones en Europa y el gobierno de Alemania anunció un paquete climático para 2020 que aumentará los impuestos a la aviación y reducirá la tasa impositiva para los viajes en tren.

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