Trabajar desde casa: Mantener la productividad y la salud mental

20 marzo, 2020 4 min

Muchos de nosotros nos hemos encontrado trabajando desde casa como medida de precaución para mitigar el impacto del COVID-19.

Ya sea porque te acabas de unir al teletrabajo por primera vez o porque has aumentado la cantidad de días de trabajo desde casa, es importante darle una vuelta a la mejor manera de crear un ambiente de trabajo idóneo.

  1. Fijar un espacio.

En el entorno digital actual, muchos de nosotros podemos trabajar y, de hecho, lo hacemos, desde cualquier lugar, pero es importante tener un espacio en el que los compañeros de piso, la familia u otras personas identifiquen como la “zona de trabajo”. No todo el mundo cuenta con una habitación separada y con puerta en la que establecer la nueva “oficina”, pero sí es necesario crear un espacio dedicado en exclusiva al trabajo, teniendo en cuenta la realidad de lo que sucede alrededor: familia, niños pequeños, mascotas, amigos, compañeros de piso…

  1. ¿Se cuenta con las herramientas necesarias para que los empleados se sientan productivos y conectados?   

Estas herramientas serán diferentes para cada uno, pero hay que tomarse un momento para pensar en lo que será necesario para trabajar correctamente.

Si la compañía cuenta con una infraestructura tecnológica y una red óptima para dar apoyo a los empleados en remoto, simplemente habrá que trabajar con los líderes y el equipo de tecnología para ver la mejor manera de recrear el puesto de trabajo en casa. Identificar lo que más se podría echar en falta en cuanto a soporte y herramientas tecnológicas y no tecnológicas, y priorizarlo, será clave para crear un entorno de trabajo óptimo.

  1. Establecer la rutina de “ir a trabajar”

Este punto también será diferente para cada persona, dependiendo de lo que le viene a la cabeza a cada uno cuando piensa en el modo de trabajo y lo que sucede a su alrededor. “Ir a trabajar” puede sonar a tontería cuando no hay que salir de casa, pero ayuda a construir una rutina diaria y tratar de seguirla.

Muchos “teletrabajadores” consideran importante vestirse como si se fuera a ir a la oficina para entrar en la rutina de trabajo. Será importante pensar en estar cómodo, pero lo suficientemente elegante como para poder conectarse a una reunión.

Pensar en lo que funciona para cada uno en su rutina, como dar el desayuno a los niños y que estén listos para ir al colegio, que en estos tiempos se sustituye por actividades y clases desde casa. Aquellas personas con niños pequeños a cargo tienen un reto adicional, pueden hablar con los líderes de su equipo para acordar jornadas de trabajo más cortas, intensivas o ajustadas a los objetivos. La flexibilidad es clave. Siempre que sea posible, se puede trabajar “fuera de horario” cuando los niños duerman.

  1. Intentar poner límites.

Con énfasis en la palabra “intentar”. Las personas nuevas en cuanto a teletrabajo pueden sentirse sobrepasadas con todas las cosas de su “vida personal” que tienen su alrededor. En la oficina no se hace contacto visual con la pila de ropa sucia; ojos que no ven… ¿verdad? Pero cuando se pasa por al lado cada vez que se va a coger un vaso de agua, se puede sentir la tentación de ponerle solución, en lugar de concentrarse en el trabajo. Es importante pensar: ¿Te estarías tomando un descanso ahora mismo si estuvieras en la oficina? Por supuesto, los empleados de oficina tienen descansos, por lo que si se va hacer, se puede aprovechar para echar esa ropa a lavar, o mejor aún, salir al balcón o una ventana y tomar aire fresco.

Hay todo tipo de límites, incluidos los de sonido. Cuando no se está en reuniones por vídeo o teléfono, algunas personas consideran que ponerse algo de música con los auriculares ayuda a bloquear el ajetreo de la vida cotidiana que se desarrolla alrededor.

Por otro lado, trabajar desde casa a veces puede dificultar el final de la jornada laboral. Es importante establecer el “fin de la jornada” para cada uno en su contexto particular.

Aprovechar al máximo el tiempo que se ahorra en los desplazamientos a la oficina para mejorar la productividad y la conciliación.

  1. Distanciamiento social no significa aislarse.

Es el momento de encender la cámara del ordenador durante las reuniones de equipo (sí, puede resultar un poco extraño si no se está acostumbrado, ¡pero hay que darle una oportunidad!). Ver caras en diferentes lugares puede ayudar a sentir que todavía se está junto a los compañeros.

Coger el teléfono varias veces al día para hablar con el equipo o crear un grupo en WhatsApp; esto no reemplazará a las charlas en la oficina, pero sirve como una opción más para compartir información, hacer preguntas, compartir memes o enlaces, e interactuar con el equipo más frecuentemente que a través de reuniones y correos electrónicos. Se pueden explorar diferentes canales de comunicación para mantener al equipo lo más conectado posible.